8 de octubre de 2010

La añoranza de las tertulias

Con estos nuevos tiempos que corren donde cada vez estamos más online y menos onreal, cada día echo más de menos esas tertulias entre amigos sobre lo humano y lo divino. Y no dejo de preguntarme : ¿la cultura del cafelito y la tertulia estará empezando a perderse o es que ya está irremediablemente perdida?
Me resisto a creer que el teclado desplace hasta ese extremo la calidez y el contacto humano de una buena conversación entre amigos, la aportación personal que puede suponer el intercambio de miradas con tu contertulio, los silencios ante una afirmación contundente, los golpecitos en la mesa, los tics de tu amigo cuando habla de cosas peliagudas.
Y he vuelto a recordar el evocador tema del amigo Lluis Llach:
Al Cafè Antic el fum s’emporta
temors i angoixes nit enllà
mentre amb el ritme de les converses
roden les boles del billar.
Europa creix sobre els vostre morts
mercadejant sense vergonya,
però la fredor d’aquest guinyol
mai no hi serà la cafè nostre.
Temps a venir quan la tendresa
de tots plegats sigui el coixí
unint els somnis amb les estrelles
recordarem el Cafè Antic.
Que no quede en el recuerdo, amigos que estáis por el mundo.
Recuperemos el contacto y el placer de escuchar.

13 de agosto de 2010

Sobre los milagros, la magia, la serendipia...

"Los milagros son comparables a las piedras: están por todas partes ofreciendo su belleza y casi nadie les concede valor. Vivimos en una realidad donde abundan los prodigios, pero ellos son vistos solamente por quienes han desarrollado su percepción. Sin esa sensibilidad todo se hace banal, al acontecimiento maravilloso se le llama casualidad, se avanza por el mundo sin esa llave que es la gratitud. Cuando sucede lo extraordinario se le ve como un fenómeno natural, del que,como parásitos, podemos usufructar sin dar nada en cambio. Más el milagro exige un intercambio: aquello que me has dado debo hacerlo fructificar para los otros. Si no se está unido no se capta el portento. Los milagros nadie los hace ni los provoca, se descubren." Alejandro Jodorowsky.
He aquí una Serendipia que me ocurrió hace algun tiempo:
Por mi trabajo en una central de reservas, estuve recibiendo y contestando e-mails de un cliente italiano que quería venir con un grupo de amigos a Galicia. Finalmente les reservé un alojamiento rural entre Santiago de Compostela y el mar, tal y como pidieron. Unos meses despues, me encontraba un sábado a la mañana en la casita que teníamos alquilada en una aldea escondida, cerca también de Santiago, y estaba yo asomada a la ventana de mi cocina cuando veo a través de la misma a un grupo de moteros hablando y mirando un mapa...o sea, se habían perdido. Puse un poco de atención por si podía ayudar y me di cuenta de que eran italianos. Salí para ver si les podía ayudar y me pregunatron si sabía cómo llegar a Casa Gassamáns... Casi me caigo redonda. Era el italiano con el había estado manteniendo correspondencia por e-mail y a quien le había hecho la reserva para su grupo. Por un "fallo" en el GPS de la moto, se despistaron del cruce que va a Agrón y aparecieron en la plazuela de delante de mi casa... "¡¡¡ MIRACOLOSO, MIRACOLOSO!!!" , gritaba el italiano...
Se empeñaron en que me hiciera una foto con ellos porque "cuando lo contemos en Italia, no nos van a creer".
¿Serendipia? Decidid vosotros mismos.

7 de enero de 2010

SOÑAR

Me acaba de enseñar mi amiga Natacha este video hermosísimo de Eduardo Galeano que quiero compartir con todos los que en algun momento os queráis asomar a este rinconcito mío y vuestro. Os deseo en este 2010 muchos sueños:
http://www.youtube.com/watch?v=todj4fK7FFI

4 de enero de 2010

3 de enero de 2010

Dame sólo tu borrachera
golpeada contra el alfiler ingrato
de las arterias y los rascacielos
compadecido de la mañana
que huele a gato mojado
y a la lineal desidia del transeúnte
deja las frases protocolarias
en las alacenas del viento
y ven a sentarte en este charco inquieto
ven a hablarme
de la furia insolente y rayada de
las hormigas de ascensor
háblame de cualquier cosa
de cualquier poca cosa...
Anna García Reig. "Paris está muy lejos. Poemas". Col. Solara de Poesía.

एल Rincón ला Poesía

Y aunque no tengo arañas en los bolsillos
porque tampoco tengo bolsillos
puedo pensarme versos por la noche
para los fantasmas de aluminio
que tiritan en las perchas
y en las ranuras de las escopetas.

Anna García Reig. "Paris esta muy lejos. Poemas." Col. Solara de Poesía.

13 de noviembre de 2009

A propósito de los tiempos que corren

No deberíamos ni haber llegado hasta aquí… pero henos aquí. Igual que en las grandes historias, señor Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros, esas de las que no quieres saber el final porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser como era después de tanta maldad como ha sufrido? Pero al final todo es pasajero, como esta sombra. Incluso la oscuridad se acaba para dar paso a un nuevo día. Y cuando el Sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo, ahora lo entiendo: los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran, pero no lo hacen, siguen adelante, porque todos luchan por algo. (Sam, El Señor de los Anillos).

1 de noviembre de 2009

“Tu tienes el reloj, yo tengo el tiempo” _ Entrevista de Victor M-Amela a Moussa Ag Assarid


La arena… el desierto, son sinónimos de silencio e infinito. El desierto, como la selva, aparecen para el imaginario como territorios casi vírgenes y despoblados. Terreno fértil para los sueños y la aventura. Allí “sobra” el espacio pero faltan muchas de las cosas que gozamos y dilapidamos en las ciudades.

Y por ello, difícilmente podemos asociar la vida en el desierto como un ideal para una vida realizada y feliz. Porque choca contra nuestra escala de metas y valores.

Sin competencia y consumo, difícil concebir que se puede ser feliz, pero un hijo del desierto que también conquistó la ciudad, nos da otra vi-sión. Otra vida en acción. (Jesús Hubert)



No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo
a los pastores tuareg… Soy musulmán, sin fanatismo.

- ¡Qué turbante tan hermoso...!

- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo...

- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados....

- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?

- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

- ¿Por qué?

- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

- ¿Quiénes son los tuareg?

- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?

- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

- ¿A qué se dedican?

- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...

- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?

- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba...

Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..

- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... . Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

- Saber eso es valioso, sin duda...

- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?

- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?

- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...

- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja....

- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté.... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?

- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

- ¿Tanto como eso?

- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

- ¿Qué pasó con su familia?

- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa...

Entendí: mi madre estaba ayudándome... .

- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?

- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo....

- Y lo logró.

- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la universidad...!

- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.

- Sí... ¿Qué es lo peor que le parece de aquí?

- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa.... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.

- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

- Fascinante, desde luego...

- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...

- Qué paz...

- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

Otra hora de nadie...

http://www.ojodigital.com/foro/urbanas-pueblos-y-ciudades/227668-la-hora-de-nadie-2-6-a.html

31 de octubre de 2009

La isla desconocida.

"Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma. "
José Saramago.